OTITIS

Los lactantes y los niños pequeños sufren a menudo inflamaciones en el oído medio. Las causas radican, por lo general, en infecciones bacterianas o víricas en el ámbito de la faringe y la nariz que, a través de la trompa de Eustaquio, llegan hasta el oído medio. El área se inflama y se hincha.

En caso de alergias o amígdalas crecidas, la inflamación del oído medio aparece con mayor frecuencia. La mayoría de las veces el oído medio se inflama cuando las mucosas en el área de la trompa de Eustaquio y el oído medio muestran una movilidad demasiado baja. Entonces la secreción que contienen bacterias y virus no se elimina correctamente y se origina una inflamación. La limitada movilidad genera a menudo tensiones en el cráneo, por ejemplo debido a un parto difícil. La causa, sin embargo, puedes ser completamente distinta e incluso traspasarse a través de las fáscias al cráneo.

Otra causa puede residir en un sistema inmunológico débil. El osteópata localiza las tensiones y con manipulaciones suaves ayuda a drenar el exceso de presión sobre las suturas y huesos craneales.

ASMA

El asma aparece hasta en un 10% de la población infantil, y es considerada entre ésta como la enfermedad más habitual. Después de la pubertad, un 40% de los asmáticos queda libre de molestias.

El asma aparece cuando la mucosa bronquial es hipersensible a alergénicos, inflamaciones de las vías respiratorias y cuerpos extraños, o bien reacciona ante irritaciones fisicoquímicas. Esto hace que aumenten las mucosidades en la mucosa bronquial y la musculatura respiratoria se convulsione. Si el asma tiene un condicionante alérgico, el osteópata procede de manera parecida a otras enfermedades alérgicas. Explora y trata el sistema linfático de defensa que promueve muchas alergias provocadas por la inmunoglobulina.

El asma se origina a veces también por una disfunción de la mucosa intestinal. Esta conexión puede afectar al desarrollo embrional: la mucosa intestinal y la bronquial proceden de la hoja blastodérmica interna. Un trastorno de la mucosa intestinal puede alterar con el tiempo, y debido a un acoplamiento de reacción neurológico u hormonal, la mucosa bronquial y provoca asma. El intestino puede influir sobre todo en los pulmones. Si está muy rígido, presiona el diafragma hacia arriba y afecta al pulmón. Así, los trastornos pulmonares (como el asma) pueden agravarse.

En el tratamiento, el osteópata no sólo explora el área pectoral con los pulmones, diafragma, costillas y vértebras, sino también el área intestinal, para poder solucionar los posibles trastornos funcionales.

CÓLICO DEL LACTANTE

Cólico de los tres meses. El osteópata estudia los motivos por los que se producen trastornos en el tracto estómago-intestino. Así, los estudios americanos han dado por resultado que la sensibilidad psíquica de la madre durante el embarazo puede ser un punto de arranque para los problemas de intestino del lactante, ya que el niño es testigo, a través de las conexiones hormonales, de todas las situaciones de estrés que confluyan en la madre.

Los contratiempos existenciales, como pueden ser el rechazo del niño por parte de la madre o los problemas graves de la pareja, pueden influir en el niño de un modo psíquico, mental o corporal. Estas situaciones de estrés fuera de lo normal no sólo se fijan en el cuerpo de la madre, sino también en el niño. A través del tratamiento de los trastornos psíquicos y funcionales del niño, el osteópata ayuda a menudo a resolver las cargas mentales.

Otros orígenes muy distintos para los trastornos del tracto estómago-intestino se basan en la zona de las vértebras cervicales o de la base del cráneo. Se muestran en forma de asimetrías o compresiones que se han originado durante el embarazo o en el momento del parto, e influyen en los nervios intestinales que salen de la base del cráneo, que son los que controlan la digestión. Si estos nervios están excitados aparecen los trastornos típicos. El osteópata trata entonces el cólico de los tres meses eliminando, con las manos, las asimetrías y compresiones producidas.

También los denominados traumatismos umbilicales pueden provocar los cólicos de los tres meses. Se producen cuando, tras el nacimiento, el cordón umbilical se seca demasiado pronto y todavía no se ha eliminado. Por ello, el niño siente un miedo existencial fuerte y reacciona de un modo reflejo con tensiones en el estómago, que pueden manifestarse en forma de cólicos de los tres meses.


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