PRINCIPIOS E INDICACIONES

El diagnóstico y tratamiento osteopático parten de estos tres principios fundamentales:

  • La tendencia natural del cuerpo es curarse a sí mismo; sin embargo, su capacidad de mantener el funcionamiento adecuado en un ambiente de continuo cambio de complejos sistemas de comunicación, como son el circulatorio, hormonal o nervioso.
  • Existe una relación íntima entre la estructura y el funcionamiento, entre el amplio movimiento de una articulación y cómo trabaja la más pequeña célula.
  • El cuerpo tiene más posibilidades de funcionar adecuadamente si se encuentra estructural y mecánicamente bien.

Por lo tanto, el tratamiento osteopático de anormalidades óseo musculares consigue una mejoría clínica del conjunto de la persona, gracias a la relación existente entre la columna, el control nervioso de los órganos y otras estructuras del cuerpo.

Cuando existe un fallo mecánico en la columna, los espasmos de los músculos que rodean el lugar envían estímulos de irritación a la zona cercana a la médula espinal. Los nervios de esta parte de la médula se vuelven hipersensibles y mandan multitud de estímulos a otras estructuras relacionadas con la estimulación nerviosa anormal, lo que a menudo reduce el flujo normal de sangre al órgano, disminuyendo la eficacia y debilitando sus defensas.

Es por ello que, además de tratar problemas estructurales –dolor en las articulaciones, artritis, neuritis, lesiones deportivas-, la osteopatía también se emplea con éxito en el tratamiento de cuadros funcionales en los que se producen grandes cambios, o cuyos tejidos no han sufrido colapso alguno, como, por ejemplo, asma, problemas respiratorios, dolores de cabeza, desórdenes digestivos, dolores menstruales, palpitaciones, problemas circulatorios, anomalías del sistema endocrino, trastornos del carácter, depresión, autismo infantil, ciáticas, dislexia, parálisis cerebrales, hipertensión arterial, trastornos olfatorios, vértigos, acúfenos.

 

SOBRE EL TRATAMIENTO

Puesto que la osteopatía es una terapia fundamentalmente manipulativa, el tratamiento lo realiza generalmente un experto. No obstante, el tratamiento de autoayuda, como complemento al profesional, a menudo resulta esencial para obtener el éxito deseado.

Después de apuntar minuciosamente la historia clínica del paciente y de averiguar los síntomas presentes, las enfermedades pasadas, los accidentes sufridos, etc., el osteópata efectúa un examen físico. Primero utiliza métodos convencionales de diagnóstico y luego empieza a examinar a su paciente/cliente como una entidad: puesto que todas las partes del cuerpo se afectan mutuamente, no se limita a examinar solamente el área que hace sufrir al paciente, sino que observa todas las estructuras del cuerpo, estudiando sus movimientos y palpa las articulaciones y los tejidos blandos para averiguar cómo se coordina el cuerpo. Luego, con el paciente/cliente tendido, efectúa un sistema de observación típico de la osteopatía.

El osteópata mueve cada articulación en toda su gama de movimientos, utilizando los brazos y las piernas como palancas y, mientras tanto, tantea, toca y palpa todo el cuerpo, intentando restablecer el movimiento integral de las articulaciones que presentan limitaciones. Si una articulación se encuentra demasiado rígida para el examen general, el Osteópata la normaliza corrigiendo las fáscias, la musculatura y la lesión de movimiento articular (en el diagnóstico siempre hay un movimiento facilitado y uno restringido; siempre que no exista otro tipo de lesión que no sea de competencia de esta terapia, ejemplo: fracturas).

Si las lesiones tienen un origen reciente son más fáciles de recuperar en pocas sesiones, pero si la dolencia es antigua es muy frecuente que las alteraciones estructurales causadas por la adaptación produzcan una repetición de la dolencia en poco tiempo, en cuyo caso se requiere un tratamiento más integral valorando las interacciones somáticas o viscerales.

La mayoría de los pacientes/clientes con dolores de naturaleza espinal acuden a la terapia osteopática porque tiene la reputación de curar todo tipo de dolores espinales que no responden a otras formas de tratamiento. Es una lástima que los resultados positivos que se han obtenido con estos problemas hayan llevado a la opinión pública a creer que el trabajo de la osteopatía se limita a esta área. Un osteópata integral (trabaja con la osteopatía estructural, visceral y sacro-craneal) puede tratar una gama muy amplia de dolencias sin utilizar drogas ni agentes inhibidores.

Naturalmente, si se da el caso de que al realizar el examen osteopático la dolencia ya se encuentra en una fase muy adelantada, será necesaria una intervención quirúrgica u otra forma de tratamiento. El osteópata será el primero en aconsejar el tratamiento apropiado (en Estados Unidos el 90% de los pacientes/clientes piden consulta primero con un Osteópata y es este, el que deriva a otros profesionales de la salud si el problema no es de su competencia).

La Osteopatía es una terapia complementaria de otros tratamientos médicos o de fisioterapia.


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